Compás de espera

15-18 de Mayo

Estos cuatro días los pasamos parados esperando las cámaras de recambio que llegan de España, ya hemos rodado bastantes kilómetros sin problema pero no podemos seguir sin llevar recambio.

Aprovechamos a cuidar un poco las motos. Las lavamos, engrasamos, alguna que otra chapucilla… Quedan más limpias que nosotros, que nos duchamos como podemos con el agua fría del hotel.

motoslimpias

También buscamos para lavar la ropa, incluida la ropa de moto, una relaciones públicas de unos apartamentos de enfrente nos lo resuelve.

rrpp

Al final nos mudamos a un apartamento que regenta en la acera de enfrente del hotel, por el mismo precio tenemos nevera y microondas, que lujazo.

Nuestro Kazajo/ruso progresa, somos capaces de contestar las cuatro primeras preguntas que nos hace todo el mundo, así sin dudar. Aunque con la señora en cuestión nos entendemos por gestos y dibujos, podríamos escribir una tesis sobre ello, a ella la llamaremos María, por el huerto que tiene en el parking de los apartamentos.

maria

Todo el tiempo que pasábamos en la moto ahora lo pasamos en la cama,estamos recuperando y acumulando sueño para cuando haga falta.

 

19 de Mayo

Por fin recogemos el paquete por la mañana y huimos de la gran ciudad. Tenemos muchas ganas de carretera pero las obras y el tráfico moderan nuestro ímpetu; cuando salimos del jaleo nos amenazan unas tormentas, vemos los rayos y las cortinas de agua a no mucha distancia, la carretera se alía con nosotros, cuando estamos a punto de ser engullidos nos libra cambiando de dirección con un par de curvas. Cuando creemos que nos hemos librado nos roza el último nubarrón, unas gotas para refrescarnos y recordarnos que dejamos latitudes de tiempo estable.

Se nos hace de noche sin sitio para dormir, un poco de conducción nocturna hasta encontrar una cama en un bar/restaurante/motel de carretera.

 

20 de Mayo

Vuelta a la carretera prontito, todavía no hemos matado el gusanillo, con menos tráfico, menos agujeros en la carretera y menos miedo a la rueda avanzamos hacia el norte de Kazajistán. El paisaje no cambia, pradera sin árboles, pasto de vacas impasibles y vaqueros a caballo. Llegamos pronto a Semey, antesala de la frontera a Rusia; con toda la tarde para descansar aprovechamos a equilibrar la maltrecha rueda y cambiar la cubierta de su hermana en la otra moto. Hemos dejado los problemas atrás, al menos los graves.

 

21 de Mayo

100 últimos kilómteros de Kazajistán, nubarrones negros apuntan pero nos disparan, llegamos a la frontera y en poco más de media hora estamos en Rusia, lo nunca visto.

El impecable asfalto ruso nos da la bienvenida, ya echábamos de menos poder agarrar el manillar sin tener que apretar los puños, las nubes se separan pero el sol no llega a calentar, baja el mercurio y llegamos a ver nieve al lado de la carretera.

A nuestro alrededor latifundios de tierra muy fértil separados por hileras de árboles, maquinaria pesada que no se veía en ninguno de los países anteriores la trabaja, tampoco se veían los coches de gama alta que ahora nos adelantan. Las gasolineras aceptan nuestras tarjetas de plástico con la estampa de visa y mastercard, definitivamente ya no estamos en Asia central.

Mi moto necesita un biberón de agua de vez en cuando para que no llore, no fuimos capaces de tapar la pitera del radiador, tendremos que vivir con ello a partir de ahora.

Llegamos a la latitud más alta en Barnaul, más o menos como Berlín, a partir de ahí bajaremos ligeramente hasta entrar en Mongolia.

Los árboles le ganan terreno a los cultivos hasta convertirse en bosque, se agradece el cambio de paisaje por novedoso, con poco tráfico llegamos a Biysk y nos quedamos en el primer hotel decente que encontramos, mañana nos espera Altai y probablemente la última noche en Rusia antes de entrar en Mongolia.