El diablo sobre ruedas

9 de Mayo

Desayuno con nuestra familia adoptiva en Uzbekistán, nos tratan genial, los chavales son los que hablan inglés y nos vamos a a visitar Xiva con el hijo de la casa, un vecino y su prima pequeña. Subimos al minarete más alto de Uzbekistán por unas escaleras que dan vértigo.

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De vuelta a “nuestra casa” la vecina también ha cocinado para nuestro almuerzo, con el té llega el momento de las despedidas, no aceptan que les paguemos nada y salen todos a despedirnos, vecinos incluídos, da pena irse.

Bajo un calor tremendo la maldita rueda nos vuelve a detener, al cambiarla vemos muescas en la llanta, posiblemente del primer pinchazo y la fuerza bruta que usamos para destalonar, eso podría estar rajando las cámaras. Con ayuda de unos camioneros las limamos, todas nuestras esperanzas puestas en la última cámara que tenemos, de 17 pero bastante más estrecha de lo deseado.

No hay suerte, en unos kilómetros perdemos la última cámara y los nervios. Volvemos a estar en medio de la nada, demasiado lejos de cualquier sitio para ir a buscar recambios, dejamos nuestro destino a expensas de algún vehículo que pueda llevar la moto hasta la siguiente ciudad y ahí está, un tráiler que lleva furgonetas de General Motors tiene un hueco, no tienen problema en ayudarnos, paramos un coche más para sumar personas en las tareas de llevar la moto en volandas a un hueco en la parte frontal.

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Paramos a dormir en un sitio similar al que estuvimos a las puertas del infierno. Me vienen dos películas a la cabeza:

El diablo sobre ruedas, ópera prima de Spielberg con camiones, ruedas, carretera, bajo presupuesto y terror.

El día de la marmota: sin comentarios.

 

10 de Mayo

Madrugón para otro poco de camión hasta la Buxoro, yo voy por delante con la moto en busa de cámaras, cada vez que preguntamos nos dicen que en la siguiente ciudad hay seguro, seguimos intentándolo pero si en este país no hay motos con ruedas similares va a ser difícil; intento fallido, no hay nada en condiciones.

El trayecto acaba en una oficina de General Motors, le damos un poco al coco y acabamos buscando otro camión que lleve la moto a Toschenk, la capital, de haber en algún sitio es allí, además está cerca de la frontera por si llegamos a estar en riesgo de deportación otra vez.

Humberto lleva la moto esta vez, pasando por Samarcanda volvemos a dormir en un local de carretera, en cada parada del camión se juntan varios conductores de GM, ya conocemos a todos.

En el camino hay que darle unos billetes a un policía porque vamos tres en el camión, que no está permitido.

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11 de Mayo

Otro poco de camión y un par de sobornos más a la policía, Humberto por delante en moto busca cajero, hotel y cámara.

Estamos igual que hace días pero en la capital, a ver si podemos salir de aquí, primera cámara, china, estalla al hincharla, en la misma tienda nos prometen una rusa más fuerte al día siguiente, nos guardan la moto y tensa espera. Como siempre nos dicen que si cruzamos a Kazajistán no tendremos problema en encontrarla, ya no cuela.

Al menos tenemos la tarde para pasear por la ciudad, ya no nos extrañan las sonrisas con muchos dientes de oro y las mujeres con las piernas sin depilar, desde Turkmenistán parece que es la moda. También nos hemos acostumbrado a los fajos de billetes, la moneda está completamente desactualizada y casi se cuenta el dinero al peso, ocupan más los billetes que la cena que pagamos con ellos.

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12 de Mayo

Dejamos organizado el envío desde España de cámaras nuevas, parece mentira que algo tan simple nos esté frenando tanto. Las pedimos a una ciudad de Kazajistán a 1000 kms de aquí, queremos avanzar mientras llegan.

Nuevo intento, parece que aguanta más, las rusas están mejor que las chinas (y las cámaras también). Buscamos la frontera que está a 35 kilómetros, cuando llegamos resulta que no tiene aduana y se permite sólo el paso de personas, ninguno de los 4 ó 5 policías que nos han parado se les ocurre decírnoslo, sólo nos paran para saber de dónde somos, cuánto corren las motos y cuánto valen.

Cien kilómetros extras sufriendo por la rueda y llegamos a la frontera, esta vez sin percances, 3 ó 4 horas, la mitad corresponden a la espera del guardia de la aduana, prisa no tiene, encima nos pide dinero, que morro tiene el tío.

Cuando cruzamos ya es de noche, carretera mojada por una tormenta que vimos en la distancia, hotel en la primera ciudad que encontramos y descanso, ya estamos en Kazajistán.

 

13 de Mayo

Salimos del hotel tarde, nos lo tomamos con calma porque no tenemos que hacer muchos kilómetros. Rodamos despacito para cuidar la rueda, al principio la carretera es muy mala y con poco tráfico, nos para la policía y le hacemos el lio con el seguro que no tenemos en Kazajistán. Para una vez que no tenemos todo en regla nos pregunta por el seguro en vez de cuánto vale la moto.

Kazajistán en general se nota más avanzado, carreteras, coches, cómo viste la gente… parece más occidental. Poco a poco el paisaje se hace más verde y el tremendo calor inicial se va suavizando hasta convertirse en agradable, se ven montañas con nieve, pequeñas colinas, grandes explanadas… Y sobretodo la carretera es ahora muy buena, no tenemos que ir pendientes de esquivar agujeros.

Durante una parada conseguimos relajarnos y ver las cosas de otra manera. El bulto que se ve a la sombra es Humberto echándose la siesta.

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Rápidamente encontramos un hotel sencillo en Taraz, paseo por la tarde y cena para completar la siesta.

 

14 de Mayo

Jornada de transición hasta Almaty, tenemos el hotel cogido, es donde esperaremos el paquete que nos prepararon en Tornal Moya para acabar con nuestras penas.

Por buena carretera hacemos los 500 kms con paisaje variado, siempre llaneando sobre una pradera, las montañas del sur se acercan y se alejan mostrándonos algo de nieve. En el camino vemos más caballos que coches, y muchas abejas, venden miel en improvisados puestos en el arcén. Nosotros nos llevamos un buen puñado de insectos empotrados en la moto y la visera.

En el hotel nos toca discutir un poco, resulta que esto de las reservas online es nuevo para ellos, posiblemente también recibir extranjeros, nadie habla inglés y google translator media entre nosotros.

Estamos en el aeropuerto, esta vez nos tocará oir aviones en vez de camiones por la noche.