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Mongolia a través

23 de Mayo

Partimos hacia la frontera con Mongolia, se encuentra a escasos kilómetros, los trámites para salir de Rusia son rápidos, 20 kilómetros de tierra de nadie y empezamos con los de Mongolia, va ágil pero cuando sólo nos falta un sello llega su hora para comer; siesta en la oficina de la frontera durante una hora esperando a un sello que tarda 2 minutos.

Al entrar en Mongolia se acaba el asfalto, alrededor del primer pueblo que encontramos lo olemos por última vez. Allí cambiamos algo de dinero y buscamos en camino a la ruta norte, a priori más difícil que la sur a través del Gobi, pero probablemente más verde, más montañosa.

Unos intentos fallidos después por el barro encontramos el camino ya vamos mal de tiempo; discurre por un cañón con algo de vegetación pero sin árboles, vemos los primeros Ghers, con su correspondiente pastor y ganado.

Al final de la garganta notamos que nos alejamos de la civilización, un interminable desierto por delante, salpicado de algún macizo de piedra roja, tremendo paisaje.

Un par de minúsculos pueblos después nos frena un río con bastante agua y aún más corriente, estábamos advertidos. Dudas iniciales, mirar aquí y allá en el horizonte, en el mapa; hay que intentarlo, no estaríamos muy confiados cuando descargamos las motos para empezar a navegar… y naufragamos. Cada uno lava las motos como quiere, las nuestras tenían mucho polvo.

El agua está muy fría pero oír la moto arrancar sin problemas en la otra orilla nos reconforta para montarlo todo y seguir. Dejamos a nuestra espalda más desierto, más charco y el sol, cuando decide ocultarse por completo llegamos a nuestro sitio preferido, hemos estado más veces allí que en gasolineras: en medio de la nada.

Imposible seguir de noche por la pista, con un trozo de queso y agua potabilizada con pastillas ponemos la tienda frente a un lago y mañana será otro día.

 

24 de Mayo

acampada

Queremos recuperar algo de los 100 kms que no pudimos hacer ayer y sobretodo desayunar; 70 kms de buena pista y buen entorno hasta unas empanadillas y un cajero en Ulaangon.

El asfalto alrededor de la ciudad nos confunde y nos pasamos la pista, ya perdemos algo de tiempo, pero perdemos más cuando la pista se empieza a poner muy arenosa. Como ayer nos metimos en agua me rebozo con la moto en arena, en una de esas convierto la moto en naked, pantalla fuera, rota y abandonada. Como teníamos pocos problemas el radiador pierde más agua, taponarlo sería sencillo pero nos falta alguna herramienta específica, así que seguimos parando a rellenarlo de vez en cuando. Del último escollo nos informa un lugareño de un gher que nos da agua para el radiador, nos hemos desviado y tenemos que hacer unos kilómetros campo a través hasta la ruta buena.

Nos sobreponemos a todo y nos quedamos a 45 kms del destino planeado, en un pequeño pueblo sin hotel, dormimos en el suelo de una casa vacía que nos ofrecen, no tenemos fuerzas para buscar otra cosa, suficiente para nosotros.

Un poco de ruta:

25 de Mayo

Arriba a las 6 de la mañana, no nos hemos recuperado del todo pero nuestro alojamiento tiene que quedarse lleno de nada otra vez, a ver si con el madrugón esta vez no llegamos de noche al destino y hay tiempo para descansar.

valle

Nos perdemos un poco, a veces pista difícil, alguna caída, el radiador sin agua… Contado parecería el día anterior pero el entorno es diferente.


Por variar un poco el día en el que vamos bien de tiempo la rueda trasera que  siempre pincha, ya no es culpa de ninguna cámara, un clavo se empeña en que no tengamos descanso.

La pista mejora y avistamos destino, una ciudad más grande, aun así llegamos de noche y completamos la jornada más larga, desde las 7 de la mañana que salimos hasta las 11 de la noche que conseguimos alojamiento. Completamente destrozados subimos los 5 pisos hasta nuestra habitación del hotel por las escaleras, nos quieren rematar.

 

26 de Mayo

Sin término medio pasamos de pistas a impoluto asfalto con líneas y sin baches, de ir mal de tiempo a llegar a comer al destino. No nos esperábamos tantas facilidades pero nos viene bien para descansar, día de transición.

En los pueblos las motos siempre generan expectación, también todo nuestro equipo, incluyendo las cámaras en los cascos:

 

 

DCIM100GOPRO

 

DCIM100GOPRO

27 de Mayo

Lo más duro ha pasado, nos alejamos del wild wide west de Mongolia en dirección a la capital, sin pistas complicadas, con tiempo de sobra para llegar a la capital en el día nos perdemos a propósito por buenas pistas despidiéndonos de la tierra.

la foto 2

Alojamiento recomendado por un conocido donde nos encontramos con más viajeros y sin previo aviso nos espera un giro radical en los planes.

Hasta siempre compañeras

28 de Mayo

Tenemos previsto una breve parada en Ulan Bator. Hoy empezamos visitando a la otra mirada, una organización humanitaria con diferentes proyectos en Mongolia focalizados en los niños de barrios desfavorecidos, a través de su web se pueden realizar donaciones y ayudar a crear un centro de atención a niños con minusvalías. Si tenéis dudas os ayudamos a contactar con la gente que se lo está currando, Ogui o Álvaro.

La ciudad no da para mucho más, una vuelta por la plaza central y un poco de vida social en el albergue.

ulanbator

Conversaciones con más viajeros, parejas belgas y alemanas en furgoneta o moteros coreanos dispuestos a dar la vuelta el mundo. También un empresario local que organiza viajes en moto por Mongolia entre otras cosas, se interesa por nuestras motos, que no es porque sean nuestras pero son ideales para este país.

Nuestro plan es llegar a Japón con las motos y si es posible venderlas allí, las investigaciones que hicimos al respecto no pintan muy bien y puede llegar el caso de que tengamos que enviarlas a España, con los correspondientes dolores de cabeza que eso nos puede traer, por la noche meditamos la posibilidad de venderlas en Mongolia.

29 de Mayo

El camino que nos queda a Japón no es muy atractivo, tras consultarlo con la almohada hemos decidido venderlas y quitarnos de encima el problema que tendríamos en Japón.

Quedamos por la mañana para cerrar el trato, en el que incluimos los repuestos que llevamos, pastillas de frenos, las cámaras que tanto nos costó conseguir y algunas cosas más enviarlo a España sería muy caro. Lo cerramos pronto, por un precio similar al que obtendríamos en España nos separaremos de nuestras parejas, ha sido doloroso decidirlo pero es lo más práctico.

Por la tarde toca hacer papeles: contrato ante notario, oficina de aduanas, parte del pago… Ya no hay vuelta atrás, el viaje ha cambiado.

Y ahora lo más difícil decidir qué hacer, barajamos tren por la ruta original o por China, la visa de china de 72 horas parece un problema, y evaluamos precio, tiempo e intereses; volvemos a ser prácticos, lo mejor es coger un avión, candidatos Japón y Corea.

30 de Mayo

Preparativos para marchar, nos pasamos por el black market, un mercadillo donde conseguimos unas mochilas para meter lo que antes iba en nuestras maletas.

Socializamos un poco más en el hotel mientras deshojamos la margarita del vuelo, gana Corea pero no somos capaces de comprar el billete, tendremos que probar en una agencia al día siguiente.

coreanos

 

31 de Mayo

 

En la agencia de viajes nos dan la sorpresa, el vuelo a Corea está completo, ya llevamos suficientes días en la ciudad sin mucho que hacer, cogemos el vuelo a Japón para el día siguiente, como el aeropuerto está lejos buscamos un hotel más cercano y rebajar un poco el madrugón del vuelo. Ahora sí que nos separamos, nuestras queridas se quedan el albergue anterior esperando a que su nuevo dueño las recoja, las echaremos de menos…

moto

 

1 de Junio

Oímos el despertador por primera vez en mes y medio, no es que no madruguemos, es que no teníamos hora fija para nada y dejábamos al sol decidir cuándo levantarnos.

Sufrimos mucho en la espera y dormimos mucho en el vuelo. Humberto le pone la emoción a la frontera cuando parecía que las historias difíciles se habían acabado, tras una hora de espera y alguna explicación extra estamos listos para buscar un coche de alquiler y completar el sacrilegio de pasarnos a las cuatro ruedas; nos traen en grúa un minúsculo Mazda, las sorpresas con las costumbres japonesas tan diferentes a las nuestras no hacen más que comenzar.

Unas horas de conducción para intentar dejar Tokyo atrás dan con nuestros huesos en un hotel ya de noche, buena cena de comida japonesa y a seguir aprendiendo cómo funciona este curioso país.